sábado, 13 de septiembre de 2014

Vivir lejos.

Entre las cosas que más me disgustan de mi situación actual como estudiante (y no tener dinero propio) es que vivo muy lejos, más o menos de mi casa a la escuela son dos horas de trayecto. Siempre puedes aprovechar el tiempo leyendo o escuchando música pero el tenerlo como rutina todos los días y en horas en las que tal vez podrías estar durmiendo, ya no lo hace tan satisfactorio como debería; además de que en muchos casos la incomodidad que representa el transporte público tampoco ayuda.

Yo, como persona quejumbrosa que soy, no puedo soportarlo. El otro día en la "combi" iba escuchando a una chica platicar y decía que tomaba toda la ruta, después (los que conocen la red del metro de la Ciudad de México sabrán de qué hablo) llegaba a Taxqueña y transbordada a Pino Suárez para ir a San Lázaro para posteriormente tomar la línea que llega hasta el Estado de México. No lo podía creer, de sólo escucharla sufrí.

Lo único que pude concluir después de haber vivido por un corto lapso de tiempo cerca de la escuela, es que entre más tiempo tienes, más lo pierdes.

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